3º ESO
Esta es una historia que ocurrió hace años en un pueblecito
de las afueras, llamado Armonía, en el vivía una niña de dieciséis años con su
madre.
La niña se llamaba Tracia y desde los tres años deseaba con
todas sus fuerzas, ser un hada o ninfa.
Una tarde al salir, para dirigirse a la casa de una amiga
que vivía en la ciudad, tenía que coger el metro y cuando ya estaba en la
estación en la que se debía bajar, el vagón se paro y se empezaron a romper
todos los cristales.
De repente se oyó una voz que decía: “Tranquila con nosotras
estás a salvo, te juramos que no te pasara nada malo”
Tracia, sobresaltada, se volvió bruscamente y preguntó:
-¿Quiénes sois vosotras? ¿Dónde estáis? ¿Qué queréis de mí?
Así como lo había dicho, unas hadas se le aparecieron y le
dijeron:
-somos las hadas del vagón, pero ya quedamos muy pocas al
igual que en los bosques ya que los humanos los están destrozando para hacer
papel.
-¿y de dónde salís vosotras?
-Te lo contaremos, respondieron ellas.
Desde hace mucho tiempo las hadas hemos sido objeto de la
curiosidad humana. Nuestros reinos se hallan por encima del horizonte o debajo
de vuestros pies, nos encanta la música, al igual que con frecuencia nos gusta
bailar juntas sobre la hierba, estos bailes pueden durar hasta siete años según
nuestro calendario, que es igual que el vuestro. Pero lo que verdaderamente nos
gusta, es hacer cabalgatas.
La monarquía que reina en nuestro país se asemeja mucho a
vuestro sistema monárquico. Las hadas aristocráticas, comúnmente conocidas como
hadas de Caballería o hadas Heroicas, pertenecen a cortes organizadas por
reinas de las hadas y súbditas, como la corte Auxri Beltza del País Vasco o
corte Sardana de la corte Catalana.
En estas cortes discurren los días en actividades
aristocráticas como el arte del galanteo y la más impresionante de todas, la de
cabalgar a lomos de unos hermosos caballos adornados con los colores de cada
reino. A esta actividad se la denomina una cabalgata alada. Los caballos son
ligeros como el viento, de cuello arqueado y largo, pecho ancho, con bellos
penachos sobre su testuz y lazos de seda trenzados con delicadeza en sus
crines, pero a diferencia de los vuestros tienen alas en sus costados.
La niña estaba asombrada, por todo lo que le estaban
contando, y estas seguían narrando más historias.
-Nuestras costumbres son muy raras, las malas lenguas dicen
que causamos enfermedades a los humanos, tales como el reumatismo, los
calambres y las magulladuras, pero también los protegemos. Cuando están en
peligro y nos necesitan allí estamos nosotras, y muchas veces hasta les curamos
cuando están enfermos, está claro, que lo hacemos sin que ellos sepan que son
nuestras manos las que los sanan.
-¡Vaya! ¡Pues por lo que estoy viendo yo no creo que seáis
ni tan malas como dicen ni tan buenas como decís!
-Ya, y no lo somos porque los humanos cada vez creen menos
en nosotras y existimos gracias a que niños como tú tienen fe. Sin embargo,
antiguamente la gente pensaba que éramos malas y se protegían de nosotras de la
forma más cruel:
Colgaban cuchillos en los umbrales de sus casas, llevaban clavos
en los bolsillos, colgaban tijeras abiertas sobre las cunas de los recién nacidos,
colocaba cintas rojas en las puertas de las entradas, colocaban fibras de lino
en los pasillos, ponían los zapatos con la punta hacia fuera de la cama, y los
más salvajes llegaban al extremo de poner cuchillos debajo de sus almohadas.
-Lo más triste es que nuestra actitud hacia los humanos
siempre ha sido mucho mejor que la de los humanos hacia nosotras.
Fijamos unas normas de orden para los hogares que solemos
visitar.
Nos gustan los seres humanos tan alegre como tú, y sentimos
una especial simpatía y afecto por las parejas de enamorados.
Nos encanta que por las noches nos dejen alimento y vino
para que comamos y calmemos nuestra sed, aunque te puedo decir que somos
moderadas con ambas cosas.
A veces somos capaces de mostrarnos un poquito vengativas
con la gente, aunque también somos las mayores bromistas del mundo.
Bien te puedo decir que quien recibe las bromas de un hada
no debe hablar de ellas, ya que nuestra ley exige que se mantenga el secreto.
Nadie debe saber que existimos en realidad y deben seguir
pensando que somos el producto de una fantasía infantil.
Otra extraña singularidad nuestra es que si un mortal nos
pide prestados utensilios o alimentos, y como gratitud nos devuelve más, estaríamos
muy ofendidadas, puesto que no queremos que nos agradezcan lo que hacemos,
porque es natural en nosotras hacerlo.
Cada siete años nuestro reino tiene que pagar un tributo al
infierno; para el pago empleamos a los seres humanos. La forma más corriente,
que tenemos es la de apoderarnos de un bebé y dejar en su lugar un sustituto de
las hadas.
Este sustituto puede ser un elfo viejo y feo o incluso uno
fabricado de madera que por encantamiento nuestro, parece una copia exacta del
niño robado, mientras que al niño verdadero se le lleva a nuestro país para entregárselo
al diablo, pero a este también le engañamos con otro muñeco, al que damos vida,
y así poder devolver al niño sano y salvo a su familia.
-¿alguna vez habéis sido capturadas por nosotros los
humanos?
-sí, nos han capturado, pero como somos capaces de
desvanecernos aunque estuviéramos prisioneras, al no vernos piensan, que nos
hemos escapado y podemos salir.
Ya sabes nosotras las hadas tenemos la capacidad de hacernos
invisibles a los ojos de los mortales o resultar visibles cuando queremos que
nos vean como es tu caso. La mayor parte de nuestras visiones se realizan al
mediodía.
Las hadas tenemos muchos pasatiempos como puede ser hilar,
tejer, construir. También cocinamos muy bien: hacemos mantequilla, fabricamos
hermosos panes integrales, cogemos la leche de las ubres de la vaca para hacer
sopas de pan y leche, y la miel nos encanta pero odiamos el pescado y la carne.
Nosotras las hadas convivimos con las Deidades de las aguas
o también llamadas Ninfas, son las hadas que protegen el agua de los males que
la rodean.
Tenemos flores que estamos seguras de que en tu mundo son
muy conocidas.
El digital: toma su nombre de la gente menuda, porque las
florecillas las usamos nosotras como sombreros y como guantes, tienen otros nombres
como puede ser el dedal de los duendes o dedal de la monja.
Las Prímulas: hacen visible lo invisible y comértelas es un
modo seguro de vernos, si se toca una roca de las hadas con el numero exacto de
Prímulas en un ramillete, se abre el camino hacia el país de las hadas.
El pensamiento: amada tanto por nosotras como por el humano.
La Campánula: es la más poderosa de todas las flores del
monte y es un lugar demasiado peligroso para un ser humano puesto que es donde
nosotras hacemos los embrujos y encantamientos.
El Trébol de cuatro hojas: esta planta es muy difícil de
encontrar porque nosotras las escondemos, por eso dicen que si encuentras uno
tendrás mucha suerte y podrás romper todos los hechizos y encantamientos
A los seres humanos que se atreven a pasar delante de uno de
nuestros árboles se les castiga de por vida.
El abedul: tiene un espíritu que se llama la mano blanca y
que si te toca la cabeza te deja una señal que produce la locura, si te toca en
el corazón te produce la muerte.
Las setas: son el asiento más cómodo, también las usamos de
paraguas y hasta incluso de sombrero. Las que más nos gustan son los Níscalos
por su dulce sabor y su textura suave.
-¡Pero que bien vivis! Dice Tracia
-Espera chiquilla ven un momento aquí, que no hemos acabado
contigo todavía.
Se saca una Campánula, de un bolso hecho con una seta color
roja con topitos blancos y dice:
-Querida Tracia, como te hemos visto tan atenta, y hemos
notado que te apasiona nuestra historia, mis compañeras y yo hemos decidido que
te mereces ser una de nosotras.
-¡Bien!, exclama Tracia, llevo desde los tres años esperando
este momento.
-Muy bien, pues dicen que quien la sigue la consigue y tú lo
has conseguido.
El hada le aproxima la Campánula al hombro y exclama:¡Yo te
declaro HADA!
Pero cuando le va a poner la corona en la cabeza, una dulce
voz la despierta.
-Tracia, vamos que hay que ir al cole. Tracia se levanta y
exclama
“VAYA TODO ERA UN SUEÑO, QUE PENA”
Pero cuando mira la almohada ve una corona de flores y una
cinta dorada con bordes plateados en la que ponía: Para Tracia el hada más
joven de todo el universo.