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sábado, 11 de mayo de 2013

LUMINISCENCIAS


LUMINISCENCIAS

“mis manos enterradas en la Tierra se fundían con las de ellas, y vapores luminiscentes trepaban por mi por mis brazos camino de mi cerebro”

Todavía recuerdo con horror, la noche en que experimente mi mayor miedo.

Todo comenzó una noche en la que un apagón general hizo que encendiera unas velas. Una corriente de aire intentaba apagarlas, cuando fui a cerrar la ventana vi un reflejo en el espejo del salón.

Al principio pensé que mi imaginación me estaba jugando una mala pasada, pero cuando volví de cerrar la ventana, lo que vi fue algo que me dejo paralizada. Había una imagen, era una mujer con el pelo encrespado y pelirrojo, vestida con una túnica negra y rota.
Su cara denotaba todo lo malo que podía padecer.
Yo estaba acojonada, como la vi llorar amargamente, hice de tripas corazón y la pregunte que la pasaba.
Ella me hablo, pero no con palabras, sino escribiendo en el cristal que empañaba con su aliento helado.
Así es como empezó a contar la historia.

Lo primero fue responder a mi pregunta de porque se me apareció.
Dijo que lo descubriría cuando terminara de contar la historia, cosa que me intrigo y me dijo mentalmente trastornada como flotando en un espeso y frio mar de alas, atrapando mis pensamientos.
De esta guisa me convertí en un zombie, solo escuchaba sin capacidad de reacción.
Hace mucho tiempo, siendo yo muy pequeñita me contaron una historia que parece ser que pasa de generación en generación.
Mi madre de pequeña solía jugar en el cementerio con sus amigas al escondite, hasta que un día, las pillo en enterrador y las dijo que tuvieran cuidado por donde pisaban porque podían despertar a las ánimas, y estas vengarse. Así que ellas contestaron:
-JAJAJAJ, patrañas y tú te crees esas tonterías, pues menudo enterrador de pacotilla que estas hecho.
--niñas no seáis ingenuas, quien me lo ha contado, fue mi abuelo, también enterrador, que lo vivió.
-bueno, pues tendremos cuidado.

Así que cuando el enterrador se alejo mi madre y sus amigas asustadas, se pusieron a jugar a “Ouija”
Invocaron a los espíritus y estos llenaron el vaso hasta hacerlo estallar.
Mientras jugaban y reían brillos extraños las rodeaban.
Mi madre se puso a tocarlos con las manos, que empezaban a fundirse con las otras manos brillantes que intentaban salir de la tierra.
A medida que la luz invadía sus cuerpos, pasaban a ser parte de las infinitas ánimas que moraban en el cementerio. Dando sus pensamientos a estas que era el alimento que les mantenía muertos.
Por eso, mi madre paso a ser una de ellas. Más tarde mi madre me conto la historia y fui la siguiente víctima.

La imagen, de la mujer del espejo, me miro fijamente y me dijo:
-“Ahora eres tu quien debes darnos tus pensamientos, para que podamos seguir viviendo”
En ese momento un golpe de aire abrió la venta y rompió el cristal, por suerte también el encantamiento.
Liberando mi mente y dándome cuenta, que había estado muy cerca de haber sido la siguiente víctima de la llamada: “la leyenda de las generaciones”
Por eso entendí, la respuesta de la mujer reflejada, cuando me dijo que descubriría la verdad al final de la historia, ¡¡yo sería la siguiente!!
Ella estaba amargada puesto que en el fondo todavía conservaba algo de vida, y la dolía tener que convertirme en ánima.
SI TE CUENTAN ESTA HISTORIA” acéptala y no la intentes negar y mucho menos invocar espíritus”
Es más si vas al cementerio debajo del viejo Roble veras el tablero de “Ouija” y los trozos del vaso roto, clavados en el tronco del árbol.
Si prestas atención veras que el viento susurra” la leyenda de las generaciones” en el cementerio.
¡¡AHORA TE TOCA A TI YA QUE YO TE LA HE CONTADO!!!
¡¡¡SERAS EL SIGUIENTE SI NO ME HACES CASO!!!
¡¡¡NO INTENTES ESCAPAR, ES INUTIL!!!
¡¡¡Y HAZME CASO TEN CUIDADO EN EL CEMENTERIO!!!